A medida que avanzamos hacia 2025, la aceleración de la transformación digital es innegable. La irrupción de la Inteligencia Artificial Generativa y otras tecnologías emergentes han desencadenado una metamorfosis tan profunda como la que en su momento propiciaron la electricidad, el internet y la movilidad inteligente. El CES 2025 en Las Vegas, epicentro global de la innovación tecnológica, ha sido testigo de la presentación de un futuro donde la automatización, la inteligencia artificial y la hiperconectividad redefinirán por completo nuestra existencia, tanto en el ámbito personal como profesional.
Si bien considero que se ha magnificado el impacto inmediato de estas tecnologías, es innegable que nos encontramos en el umbral de la Quinta Revolución Industrial. A diferencia de la Industria 4.0, centrada en la automatización y digitalización de procesos, la Industria 5.0 busca una sinergia avanzada entre humanos y máquinas, impulsada por la computación cuántica, la inteligencia artificial avanzada y la robótica colaborativa. Un ejemplo palpable es Tesla, que ha anunciado la comercialización de androides capaces de realizar tareas complejas en entornos domésticos y laborales. Imaginen un androide asistiendo a clientes en una tienda, respondiendo preguntas, localizando productos y procesando pagos, todo ello de manera autónoma. Esta innovación promete transformar radicalmente la experiencia del cliente y la logística en el sector retail.
Este paradigma de cambio no se limita a la vida cotidiana, sino que está reconfigurando el panorama empresarial. Los modelos de negocio tradicionales se ven superados por nuevas formas de consumo, impulsadas por empresas pioneras. Netflix revolucionó el entretenimiento digital, Rappi transformó el comercio de alimentos y Amazon Go se erige como un referente en el sector de tiendas de conveniencia, con su modelo sin cajas ni cajeros que anticipa el futuro del retail. La integración de androides en el comercio, como los de Tesla, marcará el inicio de una nueva era en la experiencia de compra. En los próximos cinco años, veremos una transformación radical en la forma en que las empresas optimizan costos operativos y redefinen la atención al cliente, impulsando un modelo de servicio automatizado que, hasta hace poco, parecía exclusivo de la ciencia ficción.
No obstante, en México, la adopción tecnológica enfrenta obstáculos significativos. Según un estudio de 2024 realizado por la Asociación de Emprendedores de México (ASEM), el 69% de las PYMEs (empresas con facturación anual entre 4 y 100 MDP o 194,000 a 4.8 MDD) aún recurren a hojas de cálculo para la gestión operativa y financiera, lo que las sitúa en desventaja frente a sus competidores más digitalizados. En un entorno donde la eficiencia y la automatización son determinantes para la competitividad, aquellas organizaciones que no adopten herramientas tecnológicas avanzadas corren el riesgo de quedar rezagadas en un mercado cada vez más exigente.
El panorama actual revela una marcada disparidad competitiva, donde las PYMEs enfrentan desventajas significativas frente a las grandes corporaciones. Las estadísticas del INEGI, que indican que el 90% de las empresas nacientes no alcanzan la década de existencia y que 8 de cada 10 desaparecen en los primeros dos años, sugieren una posible agudización de esta tendencia. Esto conllevaría a una mayor concentración del mercado en manos de los líderes actuales, limitando la competencia y la innovación.
Ante esta coyuntura, surge un imperativo estratégico: ¿Cómo podemos revertir esta tendencia y asegurar la sostenibilidad y el crecimiento de las PYMEs? La respuesta reside en la transición hacia modelos de negocio fundamentados en la digitalización, la automatización, la robótica, la hiperconectividad y la inteligencia de negocio. No obstante, esta transformación representa un proceso evolutivo que exige la adopción de tecnologías de vanguardia, la reingeniería de procesos, la capacitación del capital humano y una inversión estratégica.
El punto de partida de esta evolución radica en la identificación de los procesos de valor agregado que diferencian a la organización y son altamente valorados por los clientes. A partir de ahí, se debe explorar cómo la Industria 5.0 puede potenciar estos procesos. Si bien algunos directivos podrían priorizar la digitalización de procesos de bajo valor, como la facturación o el archivo físico, el enfoque estratégico reside en la transformación de los procesos críticos. La reducción de los tiempos de entrega, el incremento del fillrate y el aumento de la recompra son ejemplos de procesos que, al ser optimizados con tecnologías como la robótica y la inteligencia artificial, impulsan la eficiencia y la competitividad. Por ejemplo, en el sector B2B, muchas empresas que proveen a la industria del autoservicio dependen de pronósticos de ventas para garantizar el abastecimiento a las cadenas comerciales. Sin embargo, en las PYMEs es común que estos forecast sean estimaciones empíricas, cuando la mejor práctica debería ser la aplicación de inteligencia artificial con métodos avanzados como regresión lineal y Holt-Winters. Dado que estas empresas suelen operar con limitaciones de capacidad de producción, inversión y espacio de almacenamiento, la falta de precisión en sus pronósticos puede llevarlas a dos escenarios adversos: sobreinventarios que inmovilizan capital o la incapacidad de aprovechar incrementos en la demanda durante sus temporadas altas. La implementación de soluciones de computación en la nube y herramientas de análisis de datos permite optimizar la gestión de la cadena de suministro y fortalecer la toma de decisiones.
Es fundamental reconocer que la Industria 5.0 trasciende la mera automatización, buscando la sinergia entre humanos y máquinas, potenciando las capacidades humanas mediante el apoyo tecnológico. El fomento de una cultura de innovación y aprendizaje continuo, la creación de equipos multidisciplinarios y la promoción de la experimentación son elementos clave para el éxito de esta transformación.
En síntesis, la evolución hacia modelos de negocio digitales y la adopción de la Industria 5.0 constituyen imperativos estratégicos para la supervivencia y el crecimiento de las PYMEs en México. Mediante la priorización de los procesos de valor, la inversión en tecnologías adecuadas y el fomento de una cultura de innovación, aquellas empresas que adopten la digitalización no solo evitarán rezagarse, sino que podrán ganar participación de mercado frente a sus competidores tradicionales, permitiendo superar los desafíos y capitalizar las oportunidades de la nueva era digital.

